5 de febrero 2016

A lo largo de 15 años de relación, y habiendo conocido a Toño a los 20 años, he tenido la dificultad y la fortuna de haber pasado por muy diferentes rachas. Rodeada de parejas parecidas, unas que siguen juntas y otras que no, se me antojó escribirme la carta que me gustaría recibir si en algún momento decidiera separarme.

“Querida Fernanda”,

Ya sé que hoy por hoy quieres matar a Toño, que te cae en las muelas y que por más que tratas, solamente puedes ver todos esos detalles que cuando andaban no se notaban mucho, pero que hoy, parece que son de lo único que está hecho.

Acuérdate que llevan ya muchos años juntos, y que aunque gracias a, también por culpa de, las chamacas, llevan ya varios años sin dormir bien, sin tener espacios largos, seguidos a solas. Comparten algo que quieren mucho, pero que también, por ley de gravedad, cada uno tiene una forma de educar diferente.

Si ya no quieres estar con él, está bien. Date tu espacio, pero no lo declares definitivo, no hasta que hayas agotado toda posibilidad, de que sea el cansancio, la falta de comunicación, la falta de imaginación, lo que está tronando la relación.

Si lo fundamental está bien, si sigue siendo el tipazo del que te enamoraste, el único cuate que, hasta la fecha, se ganó el pase directo a rifarte a formar una familia, date tiempo, enfríate, analiza la situación, y no dejes que una de las etapas más padres pero más difíciles le de en la torre a lo que has construido durante tanto años.

No lo hagas por las niñas, porque ellas van a estar bien, si sabes separarte bien, no lo hagas por que sea práctico, o por el que dirán, hazlo, porque nunca te has clavado con cualquiera, porque eres exigente y sabes lo que quieres, porque de entre todos los cuates con los que pudiste haber hecho este plan, te gustó él, porque a pesar de lo mal que se vea ahora, algo tiene, algo tuvo, que te hizo elegirlo.